CIUDAD DE MÉXICO / jueves, 16 de septiembre de 2010
Distrital-Revista
A paso apresurado para encontrar el mejor lugar, llegan a Paseo de la Reforma y al Centro Histórico numerosas familias y grupos de jóvenes para presenciar el desfile militar del Bicentenario.
En Metro o caminando largos trayectos entre calles aledañas a causa de los cierres vehiculares, ríos de personas arriban a esos sitios y recorren el costado de las vallas colocadas para enmarcar dicho espectáculo, a fin de acercarse lo más posible para disfrutar el desfile que se prevé inicie después de las 10:00 horas.
Con gorras para el sol, bancos y hasta una que otra silla, cargan los espectadores para estar lo más cómodo durante las dos horas que durará el paso de los distintos cuadros militares.
El ambiente que se vive es de fiesta y tranquilidad, enmarcado por música mexicana que se escucha a lo lejos, desde cualquier punto del recorrido, junto con el sonido de las cornetas que suenan al paso de la multitud.
Entre los asistentes destacan los grupos de familia con sus pequeños hijos, como los Bermúdez Orozco, quienes asisten al desfile con siete pequeños, entre sobrinos e hijos y la abuelita Martha.
Los Bermúdez Orozco comentaron que desistieron de acercarse al Zócalo, por lo casi inaccesible del lugar, y buscarán un mejor sitio alrededor del Palacio de Bellas Artes, donde la señora Martha, de 65 años de edad, disfrutará con su familia por primera vez este desfile militar.
Entre la multitud destaca el número de menores de edad acompañados de sus familiares, quienes en algunos casos los cargan en hombros y brazos, o los llevan bien tomados de la mano; también hay los que llevan atuendos mexicanos, como Adelita, revolucionarios y hasta mariachis. (Con información de Notimex)
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