Ciudad de México / domingo, 12 de diciembre 2010
Distrital Revista
Apoyados por dos bailarines profesionales de la Escuela Nacional de Danza del Cenart, artistas "amateurs" de entre cuatro y 17 años de edad presentaron hoy el cuento navideño "El Cascanueces", en el Mercado de Artesanías del Corredor de Arte y Cultura de Xochimilco.
En entrevista, la directora del taller de danza clásica de fines de semana del Teatro Carlos Pellicer, Atala Ferreira, comentó que en coordinación con la compañía de Ballet Hidalguense, que dirige el maestro Humberto Becerra, se montó esta obra en la que participaron 52 bailarines.
Indicó que es la primera ocasión que se presenta este espectáculo en el Corredor de Arte y Cultura de Xochimilco, sin embargo, confió en que ante la buena aceptación del público se pueda montar cada año.
"El espectáculo nace a partir de la inquietud de las niñas de bailar con artistas profesionales, y como esta obra requiere de niñas para los papeles infantiles y adultos para los papeles mayores y estelares se decidió iniciar esta aventura", dijo.
Por su parte, Ludivina Mesa, organizadora de eventos culturales en el Mercado de Artesanías, comentó que se trata de un reconocimiento a todos los directores artísticos que se han presentado a lo largo del año en dicho corredor.
"El cascanueces" es un ballet en dos actos y tres escenas, compuesto por Piotr Ilich Tchaikovski entre 1891û1892.
Tchaikovski puso música a la adaptación de Alejandro Dumas (padre) del cuento "El cascanueces y el rey de los ratones", de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (puesta en escena por Marius Petipa y encargado por el director de los Teatros Imperiales Iván Vsevolozhski en 1891).
En los países occidentales "El cascanueces" se ha convertido quizá en el más popular de todos los ballets, principalmente representado en Navidad, y en México no es la excepción. (Con información de Notimex)
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domingo, 12 de diciembre de 2010
sábado, 30 de octubre de 2010
Explican significado de la ofrenda en la época prehispánica en Xochimilco
Ciudad de México / sábado, 30 de octubre 2010
N22/ Distrital Revista
Sal, agua, copal y veladoras son algunos de los ingredientes principales que han estado presentes en las ofrendas de muertos desde la época prehispánica, indicó María Teresa Ortiz, administradora del Museo Arqueológico de Xochimilco.
En su ponencia "El origen de la ofrenda según la filosofía náhuatl", que ofreció hoy en el Centro Cultural Ollín Yoliztli, la especialista explicó que con base en estudios de los historiadores Alfredo López Austin y Miguel León Portilla, en los entierros, los indígenas colocaban vasijas, dioses y elementos para que los muertos llegaran a un lugar determinado, que llamaban regiones de la muerte.
Recordó que durante la época prehispánica no se manejó el infierno, habían regiones de la muerte, inframundos y cielos, sin embargo, para poder llegar a estos estadios, necesitan elementos como la sal, el agua y el copal.
Indicó que al llegar los españoles a México y conocer estos rituales de los indígenas, que no comprendían, modificaron la tradición al obligarlos a realizar estos ritos en sus casas y de manera individual, fue así como nació la ofrenda.
Agregó que estas costumbres, que se llevaban a cabo por creencias de los grupos étnicos para sus difuntos, apuntaban que sólo tenían cuatro años para llegar al lugar que merecían, ya que este lapso de tiempo es el que tarda en descomponer el cuerpo humano.
Para ellos, el inframundo o proceso de descomposición que concluye cuando se llega a los huesos, es la etapa en la que el cuerpo se encuentra purificado y listo para llegar a su destino final.
La investigadora dijo que el primer cambio que tiene el rito de muertos es que se coloque en las casas de manera individual y durante una fecha determinada.
"Cuando entrerraban a sus difuntos se les ponían estos elementos dentro de su tumba durante tres años más, se colocaban en su casa y nunca más se volvía a repetir esa tradición porque ya había llegado al lugar que le correspondía", señaló.
Sin embargo, al llegar los españoles a México y aunque no aceptaban este rito, sí celebran el Día de los Santos Difuntos el 1 de noviembre de cada año, por ello, se tomó como referencia dicho día y le impusieron a los indígenas únicamente ese día para realizar su tradición debido a que aseguraban que el culto a la muerte no era correcto.
Con el tiempo, dijo María Teresa Ortiz, la ofrenda se fue modificando en sus elementos debido a que no en todas las regiones del país hay lo mismo, muestra de ello, es que en el altiplano hay chilacayotes, pero en el norte no; en algunos lugares se coloca tamal de frijol y en otros zacahuil, como en Veracruz, pero al final todos los elementos representan lo mismo.
Finalmente, destacó que para estos días de muertos el Museo Arqueológico de Xochimilco cuenta con cuatro exposiciones: "El origen de la ofrenda", "La muerte niña", "Una ofrenda de niños del Limbo" y una colección de fotografías de diferentes ofrendas y altares.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Notimex
N22/ Distrital Revista
Sal, agua, copal y veladoras son algunos de los ingredientes principales que han estado presentes en las ofrendas de muertos desde la época prehispánica, indicó María Teresa Ortiz, administradora del Museo Arqueológico de Xochimilco.
En su ponencia "El origen de la ofrenda según la filosofía náhuatl", que ofreció hoy en el Centro Cultural Ollín Yoliztli, la especialista explicó que con base en estudios de los historiadores Alfredo López Austin y Miguel León Portilla, en los entierros, los indígenas colocaban vasijas, dioses y elementos para que los muertos llegaran a un lugar determinado, que llamaban regiones de la muerte.
Recordó que durante la época prehispánica no se manejó el infierno, habían regiones de la muerte, inframundos y cielos, sin embargo, para poder llegar a estos estadios, necesitan elementos como la sal, el agua y el copal.
Indicó que al llegar los españoles a México y conocer estos rituales de los indígenas, que no comprendían, modificaron la tradición al obligarlos a realizar estos ritos en sus casas y de manera individual, fue así como nació la ofrenda.
Agregó que estas costumbres, que se llevaban a cabo por creencias de los grupos étnicos para sus difuntos, apuntaban que sólo tenían cuatro años para llegar al lugar que merecían, ya que este lapso de tiempo es el que tarda en descomponer el cuerpo humano.
Para ellos, el inframundo o proceso de descomposición que concluye cuando se llega a los huesos, es la etapa en la que el cuerpo se encuentra purificado y listo para llegar a su destino final.
La investigadora dijo que el primer cambio que tiene el rito de muertos es que se coloque en las casas de manera individual y durante una fecha determinada.
"Cuando entrerraban a sus difuntos se les ponían estos elementos dentro de su tumba durante tres años más, se colocaban en su casa y nunca más se volvía a repetir esa tradición porque ya había llegado al lugar que le correspondía", señaló.
Sin embargo, al llegar los españoles a México y aunque no aceptaban este rito, sí celebran el Día de los Santos Difuntos el 1 de noviembre de cada año, por ello, se tomó como referencia dicho día y le impusieron a los indígenas únicamente ese día para realizar su tradición debido a que aseguraban que el culto a la muerte no era correcto.
Con el tiempo, dijo María Teresa Ortiz, la ofrenda se fue modificando en sus elementos debido a que no en todas las regiones del país hay lo mismo, muestra de ello, es que en el altiplano hay chilacayotes, pero en el norte no; en algunos lugares se coloca tamal de frijol y en otros zacahuil, como en Veracruz, pero al final todos los elementos representan lo mismo.
Finalmente, destacó que para estos días de muertos el Museo Arqueológico de Xochimilco cuenta con cuatro exposiciones: "El origen de la ofrenda", "La muerte niña", "Una ofrenda de niños del Limbo" y una colección de fotografías de diferentes ofrendas y altares.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Notimex
miércoles, 6 de octubre de 2010
Xochimilco volverá a ser sede del viaje de Retorno al Mictlán
Ciudad de México / miércoles, 06 de octubre 2010
N22/ Distrital Revista
•La función hará temporada del 15 de octubre al 14 de noviembre
Como se ha vuelto tradición, el 15 de octubre próximo iniciará las funciones del Retorno al Mictlán, a cargo de la Compañía Artística Tlatemoani, en la Isla del Toro en Xochimilco. Lo anterior para celebrar el Día de Muertos.
En conferencia de prensa ofrecida en la sede del Consejo de los Pueblos y Barrios Originarios del Distrito Federal, el director de la compañía, Rodolfo Vázquez Almanza, explicó que la idea nació hace 10 años como un proyecto de arte comunitario para conjuntar la música y la danza con el teatro.
Así surgió Retorno al Mictlán, que "es el reflejo de las tradiciones de nuestro Xochimilco, planteadas en una forma de ver y en una interpretación contemporánea con todos esos elementos tradicionales sobre la celebración del Día de Muertos", añadió.
Destacó que para esta temporada habrá una innovación en lo musical, al fusionar instrumentos clásicos con autóctonos, con lo que se enriquece más el espectáculo.
Comentó que el trayecto que se realiza del embarcadero "Fernando Celada", punto de partida, al lugar donde se desarrolla la puesta escénica, es como un viaje en el tiempo en el que se lleva al espectador a ese lugar donde descansan los muertos.
"Este lugar nos transporta a otra etapa desde la época prehispánica hasta la contemporánea, donde estamos rodeados de flores y sincretismos, para escuchar esas historias que nos platicaban, como nahuales, la 'Llorona' y el 'Charro negro'", mencionó.
El director de la compañía destacó que todas esas leyendas y narraciones están reproducidas en este espectáculo, que se hace con el corazón, alma y memoria de los ancestros, así como algo de filosofía náhuatl acerca de la muerte y cierto sincretismo con la cultura española.
Por su parte, el director de Turismo de la delegación Xochimilco, Saulo Rosales Ortega, afirmó que se trata de un espectáculo esplendoroso, porque está acompañado por una escenografía única, como es Xochimilco, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
"Hemos sido testigos de escenificaciones al aire libre o en un teatro o un auditorio, pero son pocas las ocasiones en las que se tenga como escenografía natural una chinampa y el paseo en trajineras", aseguró.
El espectáculo Retorno al Mictlán, que se llevará a cabo en la Isla del Toro, con punto de partida el Embarcadero "Fernando Celada", hará su temporada 2010 del 15 de octubre al 14 de noviembre, con funciones los viernes, sábados y domingos. Y, el 31 de octubre y primero de noviembre habrá función doble.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Notimex
N22/ Distrital Revista
•La función hará temporada del 15 de octubre al 14 de noviembre
Como se ha vuelto tradición, el 15 de octubre próximo iniciará las funciones del Retorno al Mictlán, a cargo de la Compañía Artística Tlatemoani, en la Isla del Toro en Xochimilco. Lo anterior para celebrar el Día de Muertos.
En conferencia de prensa ofrecida en la sede del Consejo de los Pueblos y Barrios Originarios del Distrito Federal, el director de la compañía, Rodolfo Vázquez Almanza, explicó que la idea nació hace 10 años como un proyecto de arte comunitario para conjuntar la música y la danza con el teatro.
Así surgió Retorno al Mictlán, que "es el reflejo de las tradiciones de nuestro Xochimilco, planteadas en una forma de ver y en una interpretación contemporánea con todos esos elementos tradicionales sobre la celebración del Día de Muertos", añadió.
Destacó que para esta temporada habrá una innovación en lo musical, al fusionar instrumentos clásicos con autóctonos, con lo que se enriquece más el espectáculo.
Comentó que el trayecto que se realiza del embarcadero "Fernando Celada", punto de partida, al lugar donde se desarrolla la puesta escénica, es como un viaje en el tiempo en el que se lleva al espectador a ese lugar donde descansan los muertos.
"Este lugar nos transporta a otra etapa desde la época prehispánica hasta la contemporánea, donde estamos rodeados de flores y sincretismos, para escuchar esas historias que nos platicaban, como nahuales, la 'Llorona' y el 'Charro negro'", mencionó.
El director de la compañía destacó que todas esas leyendas y narraciones están reproducidas en este espectáculo, que se hace con el corazón, alma y memoria de los ancestros, así como algo de filosofía náhuatl acerca de la muerte y cierto sincretismo con la cultura española.
Por su parte, el director de Turismo de la delegación Xochimilco, Saulo Rosales Ortega, afirmó que se trata de un espectáculo esplendoroso, porque está acompañado por una escenografía única, como es Xochimilco, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
"Hemos sido testigos de escenificaciones al aire libre o en un teatro o un auditorio, pero son pocas las ocasiones en las que se tenga como escenografía natural una chinampa y el paseo en trajineras", aseguró.
El espectáculo Retorno al Mictlán, que se llevará a cabo en la Isla del Toro, con punto de partida el Embarcadero "Fernando Celada", hará su temporada 2010 del 15 de octubre al 14 de noviembre, con funciones los viernes, sábados y domingos. Y, el 31 de octubre y primero de noviembre habrá función doble.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Notimex
martes, 5 de octubre de 2010
Un 4 de octubre, día de San Francisco, nació Goitia
Ciudad de México / martes, 05 de octubre 2010
N22/ Distrital Revista
• Perteneció a la Escuela Mexicana de Pintura, aunque no participó en el movimiento muralista.
Nacido el día de San Francisco, el 4 de octubre de 1882, en un rancho de Zacatecas, el pintor Francisco Goitia fue el creador de algunas de las obras más características del arte mexicano, como Tata Jesucristo y Los Ahorcados.
Perteneció al grupo de artistas de la llamada Escuela Mexicana de Pintura y Escultura, pero no participó en el movimiento muralista encabezado por Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, entre otros, iniciado en 1922.
El niño Francisco Goitia aprendió a leer y escribir gracias a su padre de origen vasco, Francisco Bollaín y Goitia, quien fue administrador de haciendas.
Fue en la Ábrego donde leyó todos los libros a su alcance: Los tres mosqueteros, Los miserables, El Quijote o las aventuras de Julio Verne, entre otros. Pero nunca olvidaría sus vivencias en el campo, en estrecho contacto con la naturaleza, que finalmente lo inclinarían a estudiar pintura a su llegada a la Ciudad de México.
En 1898 ingresó a la Academia de San Carlos, en la capital mexicana, ahí tuvo como maestros a José María Velasco, Julio Ruelas, Germán Gedovius y Saturnino Herrán, y se hizo amigo del joven Rufino Tamayo, también de extracción humilde.
Posteriormente, en 1904, becado por Justo Sierra, viajó a Barcelona, donde terminó su formación con el maestro prerrafaelista Francisco de Asís Galí, quien también fue profesor de Joan Miró.
En Italia exhibió con gran éxito su trabajo y recibió una medalla. Con el estallido de la Revolución Mexicana perdió su beca y tuvo que regresar a México.
De regreso viaja a Zacatecas y pinta su famosa serie de paisajes. En la Revolución participó en el bando villista, como dibujante, en el ejército del general Felipe Ángeles. Presenció la Batalla de Zacatecas en 1914.
Así se explica su fascinación y horror por la muerte, pintó varios cuadros de ahorcados.
Entre los años 1918 a 1925 trabaja con el antropólogo Manuel Gamio dibujando objetos y sitios arqueológicos, en esta época, pinta indígenas, logrando realizaciones de gran vitalidad y realismo.
En 1928, ante la incomprensión de su trabajo plástico, alejado del muralismo, Goitia se muda al pueblo de Xochimilco, donde vive en una choza como un anacoreta, sólo en contacto con sus admirados indígenas.
Fallece completamente solo y olvidado por los intelectuales de su tiempo en Xochimilco, un 26 de marzo de 1960.
Aunque siempre se le consideró parte de la Escuela Mexicana de Pintura, y había mucho aprecio por su pintura, el reconocimiento de su obra sería más bien póstumo.
Precursor del movimiento del Arte Contemporáneo Mexicano, al lado de David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Rufino Tamayo y Carlos Mérida, la vida y obra de Goitia fue llevada a la pantalla grande en 1989, por el realizador Diego López.
La cinta Goitia, un dios para sí mismo narra la dura vida y la férrea voluntad del pintor, atormentado por la pobreza y la falta de reconocimiento para su arte; así como su ardua lucha contra los demonios del cuerpo y su tardía conversión religiosa.
Actuada por José Carlos Ruiz, en el papel del pintor, la cinta obtuvo cierto reconocimiento en festivales: obtuvo el premio Catalina de Oro a la Mejor Fotografía, en el Festival Internacional de Cine de Cartagena (Colombia-1990), y arrasó con los Arieles al Mejor Actor (José Carlos Ruiz); Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Argumento Original, Mejor Ambientación, Mejor Fotografía y Mejor Música, en 1990. Sin embargo, la película no tuvo el mismo impacto en taquilla.
Ubicado en la ciudad de Zacatecas, en una bella casa de la primera mitad del siglo XX, rodeada de jardines, se halla el Museo Francisco Goitia.
El edificio fue proyectado y construido por el arquitecto español Máximo de la Pedraja como Residencia Oficial de Gobernadores, por encargo del entonces gobernador del estado Leobardo Reinoso, inaugurado en 1948.
Continuó con esta función hasta 1962, cuando se le destinó para alojar visitantes distinguidos y estudiantes de escasos recursos, además, de oficinas públicas con el nombre de "Casa del Pueblo".
Finalmente, en 1978, el edificio propiedad del gobierno del estado de Zacatecas, en convenio con el Instituto Nacional de Bellas Artes, fue acondicionado como museo para exhibir de forma permanente una espléndida selección de obras de los más prestigiosos artistas plásticos originarios del estado, los que representan en conjunto 100 años de producción de Arte Contemporáneo.
En este museo se pueden admirar más de 170 obras de los grandes maestros zacatecanos: Francisco Goitia, Julio Ruelas, José Kuri Breña, Pedro Coronel, Manuel Felguérez y Rafael Coronel, quienes ocupan un relevante lugar en la plástica mexicana y cuentan con un amplio reconocimiento internacional.
El Museo Goitia, que además presenta exposiciones temporales, conciertos, recitales, presentaciones de libros, se encuentra ubicado en la calle general Enrique Estrada 102, colonia Sierra de Alica de la ciudad de Zacatecas.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Notimex
N22/ Distrital Revista
• Perteneció a la Escuela Mexicana de Pintura, aunque no participó en el movimiento muralista.
Nacido el día de San Francisco, el 4 de octubre de 1882, en un rancho de Zacatecas, el pintor Francisco Goitia fue el creador de algunas de las obras más características del arte mexicano, como Tata Jesucristo y Los Ahorcados.
Perteneció al grupo de artistas de la llamada Escuela Mexicana de Pintura y Escultura, pero no participó en el movimiento muralista encabezado por Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, entre otros, iniciado en 1922.
El niño Francisco Goitia aprendió a leer y escribir gracias a su padre de origen vasco, Francisco Bollaín y Goitia, quien fue administrador de haciendas.
Fue en la Ábrego donde leyó todos los libros a su alcance: Los tres mosqueteros, Los miserables, El Quijote o las aventuras de Julio Verne, entre otros. Pero nunca olvidaría sus vivencias en el campo, en estrecho contacto con la naturaleza, que finalmente lo inclinarían a estudiar pintura a su llegada a la Ciudad de México.
En 1898 ingresó a la Academia de San Carlos, en la capital mexicana, ahí tuvo como maestros a José María Velasco, Julio Ruelas, Germán Gedovius y Saturnino Herrán, y se hizo amigo del joven Rufino Tamayo, también de extracción humilde.
Posteriormente, en 1904, becado por Justo Sierra, viajó a Barcelona, donde terminó su formación con el maestro prerrafaelista Francisco de Asís Galí, quien también fue profesor de Joan Miró.
En Italia exhibió con gran éxito su trabajo y recibió una medalla. Con el estallido de la Revolución Mexicana perdió su beca y tuvo que regresar a México.
De regreso viaja a Zacatecas y pinta su famosa serie de paisajes. En la Revolución participó en el bando villista, como dibujante, en el ejército del general Felipe Ángeles. Presenció la Batalla de Zacatecas en 1914.
Así se explica su fascinación y horror por la muerte, pintó varios cuadros de ahorcados.
Entre los años 1918 a 1925 trabaja con el antropólogo Manuel Gamio dibujando objetos y sitios arqueológicos, en esta época, pinta indígenas, logrando realizaciones de gran vitalidad y realismo.
En 1928, ante la incomprensión de su trabajo plástico, alejado del muralismo, Goitia se muda al pueblo de Xochimilco, donde vive en una choza como un anacoreta, sólo en contacto con sus admirados indígenas.
Fallece completamente solo y olvidado por los intelectuales de su tiempo en Xochimilco, un 26 de marzo de 1960.
Aunque siempre se le consideró parte de la Escuela Mexicana de Pintura, y había mucho aprecio por su pintura, el reconocimiento de su obra sería más bien póstumo.
Precursor del movimiento del Arte Contemporáneo Mexicano, al lado de David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Rufino Tamayo y Carlos Mérida, la vida y obra de Goitia fue llevada a la pantalla grande en 1989, por el realizador Diego López.
La cinta Goitia, un dios para sí mismo narra la dura vida y la férrea voluntad del pintor, atormentado por la pobreza y la falta de reconocimiento para su arte; así como su ardua lucha contra los demonios del cuerpo y su tardía conversión religiosa.
Actuada por José Carlos Ruiz, en el papel del pintor, la cinta obtuvo cierto reconocimiento en festivales: obtuvo el premio Catalina de Oro a la Mejor Fotografía, en el Festival Internacional de Cine de Cartagena (Colombia-1990), y arrasó con los Arieles al Mejor Actor (José Carlos Ruiz); Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Argumento Original, Mejor Ambientación, Mejor Fotografía y Mejor Música, en 1990. Sin embargo, la película no tuvo el mismo impacto en taquilla.
Ubicado en la ciudad de Zacatecas, en una bella casa de la primera mitad del siglo XX, rodeada de jardines, se halla el Museo Francisco Goitia.
El edificio fue proyectado y construido por el arquitecto español Máximo de la Pedraja como Residencia Oficial de Gobernadores, por encargo del entonces gobernador del estado Leobardo Reinoso, inaugurado en 1948.
Continuó con esta función hasta 1962, cuando se le destinó para alojar visitantes distinguidos y estudiantes de escasos recursos, además, de oficinas públicas con el nombre de "Casa del Pueblo".
Finalmente, en 1978, el edificio propiedad del gobierno del estado de Zacatecas, en convenio con el Instituto Nacional de Bellas Artes, fue acondicionado como museo para exhibir de forma permanente una espléndida selección de obras de los más prestigiosos artistas plásticos originarios del estado, los que representan en conjunto 100 años de producción de Arte Contemporáneo.
En este museo se pueden admirar más de 170 obras de los grandes maestros zacatecanos: Francisco Goitia, Julio Ruelas, José Kuri Breña, Pedro Coronel, Manuel Felguérez y Rafael Coronel, quienes ocupan un relevante lugar en la plástica mexicana y cuentan con un amplio reconocimiento internacional.
El Museo Goitia, que además presenta exposiciones temporales, conciertos, recitales, presentaciones de libros, se encuentra ubicado en la calle general Enrique Estrada 102, colonia Sierra de Alica de la ciudad de Zacatecas.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Notimex
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