Ciudad de México/ lunes, 07 de marzo 2011
Revista Distrital
De pie, el público de la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes reconoció al escritor peruano Mario Vargas Llosa, durante la lectura dramatizada de Las mil noches y una noche, basada en una de las obras más representativas y reconocidas piezas de la literatura oriental.
En la segunda y última función que ofreció aquí, el Premio Nobel de Literatura 2010 en México lució en gran forma, en contraste con la Sala Principal del recinto, cuyas fallas en el sistema de audio propiciaron la interrupción del acto.
Apenas habían transcurrido 10 minutos de iniciada la obra en la que también participa la actriz peruana Vanessa Saba, cuando la función se tuvo que suspender para corregir los cerca de 10 zumbidos que se suscitaron en menos de cinco minutos.
Varios de los presentes, entre ellos, el Premio Cervantes de Literatura José Emilio Pacheco, acompañado por su esposa, la periodista Cristina Pacheco; el violonchelista Carlos Prieto y el escritor Ignacio Solares, entre otros, se sumaron al gesto de reprobación expresado por Vargas Llosa, quien regresó a su camerino.
No obstante, tras 15 minutos, el Nobel de Literatura 2010 regresó para ofrecer una exquisita lectura dramatizada, ataviado como el antiguo rey persa Sahrigar, cautivando a decenas de espectadores por espacio de dos horas.
En la función, el escritor volvió a vivir la ficción desde dentro al representar al rey Sahrigar, un ser enfurecido al descubrirse engañado por su esposa y sus concubinas, y que sólo ve colmado su deseo de venganza de la mano y las palabras de la última de sus mujeres, Sherezada, interpretada Vanessa Saba.
Al entrar al escenario, Vargas Llosa recordó que de niño escuchó los cuentos de Las mil y una noches, historias que aseguró no tienen nada de infantiles.
Bajo la dirección de Luis Llosa, la obra relata algunos de los cuentos que a decir el propio Vargas Llosa son de los menos conocidos del clásico de la literatura árabe, entre ellos El príncipe melancólico, La princesa Budur y los astrólogos y Marsuán el justiciero.
En su papel del rey, el autor peruano español escenificó lo que unos días antes describió como la mejor parábola en la literatura, de cómo la ficción es capaz de humanizar y sensibilizar a cualquier ser salvaje.
Vargas Llosa dio vida al monarca que desde la primera noche queda embelesado con las palabras de Sherezada, la hija de su primer ministro que pide casarse con él y que durante mil y una noches logra hechizarlo con sus cuentos al punto de hacerlo olvidar su deseo de decapitar cada mañana a una nueva esposa.
En el montaje resalta la participación de tres bailarinas, quienes al igual que los protagonistas, atraparon a los presentes con sensuales movimientos y múltiples vestuarios de colores.
Las mil noches y una noche se publicó en 2009 por la editorial Alfaguara, año en el que se estrenó en teatro en Madrid con la participación de la actriz española Aitana Sánchez Gijón en el papel de Sherezada.
Su adaptación teatral supuso para el escritor su tercera aventura teatral después de que en 2005 protagonizó La verdad de las mentiras y Odise y Penélope en 2006.
De este modo, Mario Vargas Llosa concluyó una semana de actividades en esta ciudad, las cuales incluyeron reconocimientos de las autoridades y conferencias magistrales en las que disertó sobre la ficción y el poder. (Con información de Notimex)
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lunes, 7 de marzo de 2011
miércoles, 2 de marzo de 2011
"Hay que ayudar a los niños y jóvenes a descubrir su vocación y apoyarlos": Vargas Llosa
Ciudad de México/ miércoles, 02 de marzo 2011
Revista Distrital
La primera y las más importante función de la enseñanza, no sólo la académica sino escolar, es ayudar a los niños y jóvenes a descubrir su vocación y convencerlos que deben entregarse a ella, porque es la mejor manera de defenderse contra la futura infelicidad, afirmó hoy aquí el Premio Nobel Mario Vargas Llosa.
Al impartir la conferencia magistral "Poder y educación superior", en la explanada de la Rectoría de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ante alumnos, académicos y autoridades del sector, el escritor peruano-español afirmó que esta infelicidad forma parte de la condición humana y nadie puede librarse de ella.
Tal condición, añadió, disminuye en quienes que "hacen aquello que les gusta, aunque ello les signifique muchas privaciones, sacrificios y vivir modestamente".
Subrayó que ejercer la vocación, hace a los seres humanos infinitamente menos infelices de lo que serían si dedicaran su tiempo a actividades y quehaceres que no creen, que sienten como una traición y un desacato de aquello que íntimamente hubieran querido hacer y ser.
"¿Cuál es la consecuencia inevitable de dedicarse a actividades que no comprometen profundamente a la persona? Que uno las hace mal, que difícilmente se puede tener éxito y alcanzar grandes logros si aquella actividad íntimamente nos produce un rechazo y una frustración", dijo el Premio Nobel de Literatura 2010.
En ese contexto, apuntó que ser escritor ha sido la decisión más importante que ha tomado en su vida, y destacó que nunca tuvo facilidad para escribir. "Ahora, que pronto cumpliré 75 años de edad, puedo hablar con la autoridad del viejo", enfatizó al tiempo que clavó la mirada en los jóvenes.
"Las personas menos infelices que he conocido en mi vida son aquellas que dedicaron su tiempo y su esfuerzo, su talento y creatividad, a lo que les gusta hacer", por eso, reiteró Vargas Llosa, la tarea más importante de las universidades es ayudar a los jóvenes a descubrir su verdadera vocación.
"Generalmente, quien elige una profesión por razones ajenas a su vocación, muchas veces pensando que de esa manera tendrá éxito, entendido social y económico, es probable que en esa actividad fracase, que sea mediocre y frustrado, lo que es una fuente de amargura en toda historia individual".
Anotó que, viceversa, "cuando uno dedica su existencia a su propia vocación, en ella tendrá infinitamente más posibilidades de tener éxito, de lograr la creatividad y originalidad necesaria como para que su labor repercuta en los demás y le dé una enorme satisfacción".
Convencido de sus palabras y convincente para quienes lo escuchaban atentos, el galardonado escritor puso en relieve que cuando uno dedica su tiempo a hacer lo que le gusta uno no tiene la sensación de trabajar, y recordó que este verbo es uno sobre el que pesa una maldición bíblica.
"Según la Biblia, el trabajo es un castigo divino, algo a lo que estamos condenados como a una punción, ganarnos nuestra vida con el sudor de nuestra frente trabajando. Pero al que trabaja en aquello que le gusta, el trabajo no significa de ninguna manera un castigo o una maldición", indicó.
Comentó que cuando él trabaja, "y trabajo mucho", precisamente porque tiene una enorme dificultad para escribir, "muchas veces sudo tinta, pero gozo; sufriendo gozo. No cambiaría con nadie, ni por nada, este quehacer: Ver cómo poco a poco lo que es mi idea se va convirtiendo en una historia".
Y, cómo esa historia, abundó, que al principio son palabras que parecen muertas, incapaces de despegarse de la página donde están escritas, con el esfuerzo, reescritura, crítica y terquedad, poco a poco dan manifestaciones de salir de la muerte y de comenzar a vivir, a moverse.
"Veo cómo en esa historia ya hay seres que parecen vivos porque no admiten que les imponga ciertos quehaceres, parecen contradecir su propia personalidad. El placer incomparable que eso puede producirme compensa los dolores de cabeza que pude tener en el curso de esa dificilísima gestación", aseveró el autor de La ciudad y los perros.
Recordó que nunca tuvo facilidad para escribir, "desde muy joven descubrí que escribir me costaba un enorme fuerzo y que debía invertir mucha disciplina, reescribir, releer con espíritu muy crítico lo que hacía, porque lo que hacía me parecía a mí mismo muy malo".
Dijo que las personas más desdichadas que ha conocido en su vida son quienes dedican su existencia a hacer cosas que no les gusta, que no les da tiempo ni les permite hacer lo que sí les gusta. "Al mismo tiempo, las menos infelices, las que me han dado más envidia, son aquellas que hacen lo que les gusta", subrayó.
Esos seres "menos infelices en el mundo", dijo, son una minoría, "porque la realidad está hecha de tal forma que muchas personas no saben, o no descubren, sino hasta que ya es muy tarde, aquello que les hubiera gustado hacer en la vida", concluyó Vargas Llosa. (Con información de Notimex)
Revista Distrital
La primera y las más importante función de la enseñanza, no sólo la académica sino escolar, es ayudar a los niños y jóvenes a descubrir su vocación y convencerlos que deben entregarse a ella, porque es la mejor manera de defenderse contra la futura infelicidad, afirmó hoy aquí el Premio Nobel Mario Vargas Llosa.
Al impartir la conferencia magistral "Poder y educación superior", en la explanada de la Rectoría de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ante alumnos, académicos y autoridades del sector, el escritor peruano-español afirmó que esta infelicidad forma parte de la condición humana y nadie puede librarse de ella.
Tal condición, añadió, disminuye en quienes que "hacen aquello que les gusta, aunque ello les signifique muchas privaciones, sacrificios y vivir modestamente".
Subrayó que ejercer la vocación, hace a los seres humanos infinitamente menos infelices de lo que serían si dedicaran su tiempo a actividades y quehaceres que no creen, que sienten como una traición y un desacato de aquello que íntimamente hubieran querido hacer y ser.
"¿Cuál es la consecuencia inevitable de dedicarse a actividades que no comprometen profundamente a la persona? Que uno las hace mal, que difícilmente se puede tener éxito y alcanzar grandes logros si aquella actividad íntimamente nos produce un rechazo y una frustración", dijo el Premio Nobel de Literatura 2010.
En ese contexto, apuntó que ser escritor ha sido la decisión más importante que ha tomado en su vida, y destacó que nunca tuvo facilidad para escribir. "Ahora, que pronto cumpliré 75 años de edad, puedo hablar con la autoridad del viejo", enfatizó al tiempo que clavó la mirada en los jóvenes.
"Las personas menos infelices que he conocido en mi vida son aquellas que dedicaron su tiempo y su esfuerzo, su talento y creatividad, a lo que les gusta hacer", por eso, reiteró Vargas Llosa, la tarea más importante de las universidades es ayudar a los jóvenes a descubrir su verdadera vocación.
"Generalmente, quien elige una profesión por razones ajenas a su vocación, muchas veces pensando que de esa manera tendrá éxito, entendido social y económico, es probable que en esa actividad fracase, que sea mediocre y frustrado, lo que es una fuente de amargura en toda historia individual".
Anotó que, viceversa, "cuando uno dedica su existencia a su propia vocación, en ella tendrá infinitamente más posibilidades de tener éxito, de lograr la creatividad y originalidad necesaria como para que su labor repercuta en los demás y le dé una enorme satisfacción".
Convencido de sus palabras y convincente para quienes lo escuchaban atentos, el galardonado escritor puso en relieve que cuando uno dedica su tiempo a hacer lo que le gusta uno no tiene la sensación de trabajar, y recordó que este verbo es uno sobre el que pesa una maldición bíblica.
"Según la Biblia, el trabajo es un castigo divino, algo a lo que estamos condenados como a una punción, ganarnos nuestra vida con el sudor de nuestra frente trabajando. Pero al que trabaja en aquello que le gusta, el trabajo no significa de ninguna manera un castigo o una maldición", indicó.
Comentó que cuando él trabaja, "y trabajo mucho", precisamente porque tiene una enorme dificultad para escribir, "muchas veces sudo tinta, pero gozo; sufriendo gozo. No cambiaría con nadie, ni por nada, este quehacer: Ver cómo poco a poco lo que es mi idea se va convirtiendo en una historia".
Y, cómo esa historia, abundó, que al principio son palabras que parecen muertas, incapaces de despegarse de la página donde están escritas, con el esfuerzo, reescritura, crítica y terquedad, poco a poco dan manifestaciones de salir de la muerte y de comenzar a vivir, a moverse.
"Veo cómo en esa historia ya hay seres que parecen vivos porque no admiten que les imponga ciertos quehaceres, parecen contradecir su propia personalidad. El placer incomparable que eso puede producirme compensa los dolores de cabeza que pude tener en el curso de esa dificilísima gestación", aseveró el autor de La ciudad y los perros.
Recordó que nunca tuvo facilidad para escribir, "desde muy joven descubrí que escribir me costaba un enorme fuerzo y que debía invertir mucha disciplina, reescribir, releer con espíritu muy crítico lo que hacía, porque lo que hacía me parecía a mí mismo muy malo".
Dijo que las personas más desdichadas que ha conocido en su vida son quienes dedican su existencia a hacer cosas que no les gusta, que no les da tiempo ni les permite hacer lo que sí les gusta. "Al mismo tiempo, las menos infelices, las que me han dado más envidia, son aquellas que hacen lo que les gusta", subrayó.
Esos seres "menos infelices en el mundo", dijo, son una minoría, "porque la realidad está hecha de tal forma que muchas personas no saben, o no descubren, sino hasta que ya es muy tarde, aquello que les hubiera gustado hacer en la vida", concluyó Vargas Llosa. (Con información de Notimex)
martes, 7 de diciembre de 2010
Mario Vargas Llosa no volverìa a competir por la presidencia de Perú
Ciudad de México / martes, 07 de diciembre 2010
N22/ Distrital Revista
ESTOCOLMO, Suecia.- El escritor ganador del premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa dijo el lunes que no volverá a competir por la presidencia de Perú, aclarando que su candidatura en 1990 se debió a circunstancias excepcionales.
Presente en la capital sueca para recibir el premio de 10 millones de coronas suecas (1,46 millones de dólares), Vargas Llosa indicó que se presentó como el rival de Alberto Fujimori hace 20 años porque "la frágil democracia (del país) estaba tambaleando y al borde del colapso".
"Teníamos prácticamente una guerra civil (...) hiperinflación (...) Fue por esas circunstancias que sentí la necesidad de participación política. No voy a repetir esa experiencia", dijo Vargas Llosa, uno de los escritores del auge de la literatura latinoamericana en la década de 1960.
El escritor perdió frente a Fujimori, que combatió la inflación y la guerrilla maoísta pero hoy está preso por abusos de los derechos humanos.
Vargas Llosa, de 74 años, dijo que esperaba que la elección presidencial en Perú el próximo año fortaleciera la democracia y el cumplimiento de la ley e intensificara la paz lograda en los últimos años.
Defensor de la izquierda en su juventud, el autor peruano hizo un notable giro ideológico, enfureciendo a gran parte de la intelectualidad de izquierda latinoamericana.
Hablando a través de un traductor, sin embargo, dijo que seguía siendo un liberal: "Estoy totalmente en contra de todas las formas de autoritarismo y (...) totalitarismo".
Muchas de sus obras están basadas en sus experiencias de vida en el país sudamericano en las décadas de 1940 y 1950.
"El punto de partida de todas (mis) historias son algunas experiencias personales que están guardadas en mi memoria y que despiertan en mi imaginación el entusiasmo de fantasear", dijo.
Vargas Llosa eligió al novelista francés Gustave Flaubert como el que tuvo la mayor influencia en su trabajo y dijo que le daría el premio al escritor argentino Jorge Luis Borges, después de haberlo resucitado, ya que sólo los escritores vivos pueden ser honrados por el Comité del Nobel.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Reuters
N22/ Distrital Revista
ESTOCOLMO, Suecia.- El escritor ganador del premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa dijo el lunes que no volverá a competir por la presidencia de Perú, aclarando que su candidatura en 1990 se debió a circunstancias excepcionales.
Presente en la capital sueca para recibir el premio de 10 millones de coronas suecas (1,46 millones de dólares), Vargas Llosa indicó que se presentó como el rival de Alberto Fujimori hace 20 años porque "la frágil democracia (del país) estaba tambaleando y al borde del colapso".
"Teníamos prácticamente una guerra civil (...) hiperinflación (...) Fue por esas circunstancias que sentí la necesidad de participación política. No voy a repetir esa experiencia", dijo Vargas Llosa, uno de los escritores del auge de la literatura latinoamericana en la década de 1960.
El escritor perdió frente a Fujimori, que combatió la inflación y la guerrilla maoísta pero hoy está preso por abusos de los derechos humanos.
Vargas Llosa, de 74 años, dijo que esperaba que la elección presidencial en Perú el próximo año fortaleciera la democracia y el cumplimiento de la ley e intensificara la paz lograda en los últimos años.
Defensor de la izquierda en su juventud, el autor peruano hizo un notable giro ideológico, enfureciendo a gran parte de la intelectualidad de izquierda latinoamericana.
Hablando a través de un traductor, sin embargo, dijo que seguía siendo un liberal: "Estoy totalmente en contra de todas las formas de autoritarismo y (...) totalitarismo".
Muchas de sus obras están basadas en sus experiencias de vida en el país sudamericano en las décadas de 1940 y 1950.
"El punto de partida de todas (mis) historias son algunas experiencias personales que están guardadas en mi memoria y que despiertan en mi imaginación el entusiasmo de fantasear", dijo.
Vargas Llosa eligió al novelista francés Gustave Flaubert como el que tuvo la mayor influencia en su trabajo y dijo que le daría el premio al escritor argentino Jorge Luis Borges, después de haberlo resucitado, ya que sólo los escritores vivos pueden ser honrados por el Comité del Nobel.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Reuters
lunes, 8 de noviembre de 2010
Piratería alcanza a Mario Vargas Llosa
Ciudad de México / lunes, 08 de noviembre 2010
N22/ Distrital Revista
"El sueño del celta", la nueva novela de Mario Vargas Llosa que se puso a la venta mundial el pasado miércoles, ya se encuentra en Perú en ediciones piratas, según denunció el diario El Comercio.
El rotativo identificó al menos tres lugares donde la novela del premio Nobel de Literatura se vende en copias ilegales, a precios que varían entre los 25 y los 40 soles (9 y 14 dólares, respectivamente).
Aunque este precio es bastante más barato que la edición oficial, vendida en Perú al precio único de 69 soles (24 dólares), es mayor que el promedio de los libros piratas.
Según cálculos conservadores, las ediciones piratas absorben el 40% de las ventas en Perú, mientras que la editorial Alfaguara calcula que por cada libro legal circulan en el país siete copias ilegales.
Con información EFE
N22/ Distrital Revista
"El sueño del celta", la nueva novela de Mario Vargas Llosa que se puso a la venta mundial el pasado miércoles, ya se encuentra en Perú en ediciones piratas, según denunció el diario El Comercio.
El rotativo identificó al menos tres lugares donde la novela del premio Nobel de Literatura se vende en copias ilegales, a precios que varían entre los 25 y los 40 soles (9 y 14 dólares, respectivamente).
Aunque este precio es bastante más barato que la edición oficial, vendida en Perú al precio único de 69 soles (24 dólares), es mayor que el promedio de los libros piratas.
Según cálculos conservadores, las ediciones piratas absorben el 40% de las ventas en Perú, mientras que la editorial Alfaguara calcula que por cada libro legal circulan en el país siete copias ilegales.
Con información EFE
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