•Fueron construidos 68 edificios sacros sobre estructuras de Tenochtitlán y Tlatelolco, de los cuales 20 quedan en pie
Durante la época de la Conquista, entre los años 1524 a 1529, los españoles construyeron 68 iglesias sobre edificaciones prehispánicas que tenían un carácter sagrado para las antiguas ciudades de Tenochtitlán y Tlatelolco. De estas estructuras católicas, edificadas para desarrollar la labor evangelizadora entre los mexicas, actualmente continúan 20 en pie y cinco de manera parcial.
Los 20 templos que existen hasta nuestros días son: en Tlalelolco, las dedicadas a San Francisco Mecamalinco, Santa Ana Atenantitch, Santa Clara Acozac (Nuestra Señora de los Ángeles), San Miguel Nonoalco y La Concepción Atenantitlan.
Mientras que en lo que fue Tenochtitlán, hoy Centro Histórico de la Ciudad de México, están las edificadas en honor de Santa Cruz Soledad Guaucontzinco, San Jerónimo Atlixco, Candelaria de los patos, Magdalena Mixiuca, Santa Cruz Acatlán, San Lucas Quescontitlan, San Pablo Teopan y Santa María Tlaquechiuhca.
Además de las de San Sebastián Atzacalco, San Antonio Tomatlán, San Cristóbal Aztacalco, Soledad Campo Florido Amanalco, Niño Jesús Tepetitlán y Concepción Xoloco.
Lo anterior fue dado a conocer por el arquitecto Saúl Pérez, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, durante su reciente participación en el ciclo de conferencias conmemorativas organizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), con motivo de los 33 años del descubrimiento del monolito de la diosa Coyolxauhqui, registrado el 21 de febrero de 1978.
Durante su ponencia presentada en el Museo del Templo Mayor, titulada La arquitectura sagrada en los barrios de Tenochtitlán, base para la evangelización en México, el especialista del Seminario de Historiografía Indígena de esta casa de estudios, destacó que "dichas construcciones coloniales nos dan un panorama de la conformación de los barrios, del mestizaje arquitectónico y del reutilización que hicieron los conquistadores de estas zonas del centro del país como lugares para el culto católico, y que en gran medida continúa hasta nuestros días".
Saúl Pérez abundó que de las 68 construcciones católicas referidas, 50 se edificaron en Tenochtitlán, y las 18 restantes en Tlatelolco, lo que significó además el comienzo de la actual arquitectura religiosa en México.
Mencionó que el proceso de evangelización fue paulatino, e incluso su primera etapa tuvo lugar en los propios teocallis “templos que estuvieron dedicados a deidades mexicas”, espacios que fueron reutilizados por frailes para transmitir la religión católica, según documentos del fraile franciscano Pedro de Gante.
Posteriormente, estas edificaciones mexicas “que ocupaban un lugar privilegiado dentro de los barrios prehispánicos “fueron derrumbadas y en su lugar se hicieron los nuevos espacios arquitectónicos para la evangelización.
"En este sentido, es importante destacar que las advocaciones católicas dadas a los templos no fueron una sustitución específica de las deidades prehispánicas, porque en la época en que fueron construidas los frailes tenían poco conocimiento del panteón mexica, y su única intención era convertir a los pobladores a su religión", indicó el arquitecto.
Respecto a los estilos arquitectónicos de las iglesias hechas durante los primeros años de la Conquista, Saúl Pérez mencionó que sobresale la nave única sin crucero, es decir sin bóveda, y el atrio, originado a partir de la plaza del teocalli, que casi siempre fue de forma cuadrada.
Precisamente, dijo, estas dos características ejemplifican el mestizaje arquitectónico que se dio en México, pues la nave de las iglesias “espacio desde la puerta de ingreso hasta el presbiterio” es de origen europeo, mientras que el atrio es prehispánico, "lo que demuestran la fusión de ambas culturas".
Otra particularidad de estas construcciones católicas es que fueron creadas con la reutilización de las piedras que conformaban los templos prehispánicos. Aunado a ello, casi todas estas iglesias tenían una longitud aproximada de 25 m y un ancho de ocho a 10 m.
El arquitecto Saúl Pérez comentó que su estudio tiene por objetivo conocer el esquema de organización que tuvieron las ciudades de Tenochtitlán y Tlatelolco, e identificar la localización de calzadas, acequias, y sobre todo de los teocallis, "ello con el fin de comprender el contexto urbano de las urbes prehispánicas".
De esta manera, y con la consulta de diversos planos coloniales, el investigador logró ubicar las diferentes iglesias construidas entre 1524 a 1529.
Entre los planos consultados se encuentran: los de José de Alzate (1789), los planos de Joubert (1772), uno de la antigua Ciudad de México (1861), y los del arquitecto Luis González Aparicio (1968), contenidos en su obra Plano Reconstructivo de la región de Tenochtitlán al comienzo de la Conquista.
"Esta investigación ha sido muy fructífera, pues nos ha proporcionado la ubicación de los teocallis y el levantamiento sobre éstos de diversas iglesias, algunas aún existentes hasta nuestros días, lo cual nos da una mejor explicación del proceso de evangelización durante los primeros años de la Conquista, una de las épocas históricas más interesantes de México", concluyó Saúl Pérez.
Con información de la Agencia Cultural N22 e INAH
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viernes, 18 de febrero de 2011
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Hallan objetos prehispánicos en el Nevado de Toluca
Ciudad de México / miércoles, 08 de diciembre 2010
Distrital Revista
•Equipo subacuático del INAH hizo hallazgos de materiales con más de mil años de antiüedad
Diversos objetos prehispánicos, principalmente restos de cerámica y cuentas de piedra verde, con una antigüedad de mil 300 años, fueron hallados en el cráter del Nevado de Toluca, en el Estado de México, por un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), que ascendieron hace unos días al volcán.
Los materiales encontrados, que datan de los periodos Clásico Tardío (650 y 900 d.C.) y Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), representan los objetos de culto más antiguos encontrados hasta el momento en este espacio de alta montaña, que en el pasado fue usado como un espacio ceremonial.
Luego de una fructífera temporada de exploración en 2007, que derivó en un par de años ocupados en el análisis de los materiales prehispánicos encontrados ese año, una treintena de especialistas desarrollaron durante las últimas dos semanas de noviembre y la primera de diciembre, una segunda temporada de investigación en ese lugar, a cargo del arqueólogo Roberto Junco.
El especialista explicó que para esta ocasión se preparó una temporada integral que abarcó tres ámbitos: excavación, recorrido de superficie y sondeo subacuático en las lagunas del Sol y de la Luna, ubicadas en la cima del volcán también conocido como Xinantécatl, a 4300 metros sobre el nivel del mar.
Roberto Junco, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, detalló que durante las tres semanas que duró la exploración se llevaron a cabo tanto inmersiones en ambas lagunas, así como recorridos de superficie en la zona límite del bosque (a 3,000 msnm) y excavaciones en uno de los bordes del cráter.
Entre los resultados más importantes de estos trabajos, destaca el hallazgo en superficie de restos de figurillas cerámica y cuentas de piedra verde, con una antigüedad de alrededor de 1300 años. "En 2007 localizamos principalmente materiales del Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), en particular en las profundidades de la Laguna de la Luna.
"Por el contrario, ahora en 2010 'considerando que hemos cubierto otros frentes de exploración', hemos podido ir más atrás en lo que respecta a la temporalidad", señaló.
Asimismo, el especialista responsable en dirigir esta segunda fase del Proyecto de Arqueología Subacuática en el Nevado de Toluca, destacó además que con estos nuevos hallazgos se están identificando otros grupos, no sólo mexicas, que usaron este sitio como un espacio ceremonial.
"Se están identificando varios grupos que ascendían el Xinántecatl con fines de culto, lo que se infiere a partir de las características de la cerámica, tenemos tepalcates burdos de tradición otomí y también de origen matlaltzinca", precisó Roberto Junco.
En la más reciente etapa del proyecto de la SAS, colaboraron otra vez expertos que participaron en la temporada de 2007, entre ellos, el arqueólogo de alta montaña de la National Geographic Society, Johan Reinhard; además de los arqueólogos Víctor Arribalzaga, del INAH, y Arturo Montero, de la Universidad Iberoamericana.
Arribalzaga, con el apoyo de alumnos de la carrera de Arqueología de la Universidad Autónoma del Estado de México, en esta ocasión encabezó una excavación en la orilla norte de la Laguna de la Luna. Mientras, Arturo Montero dirigió un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, para explorar un par de sitios, en la zona limítrofe del bosque y en uno de los bordes del cráter conocido como El Mirador.
"Preparamos una temporada integral que abarcaba estos tres ámbitos: excavación, recorrido de superficie y sondeo subacuático, con la intención de entender la montaña como un todo considerando la importancia que tiene para múltiples pueblos del Valle de Toluca hasta el día de hoy. Por ejemplo, incluimos además estudios de arqueología del paisaje por parte de la arqueóloga Silvina Vigliani.
"Como resultado de las excavaciones, y con la colaboración de los colegas Víctor Arribalzaga y Arturo Montero, se ha enriquecido la colección del Nevado de Toluca, de tal manera que ahora también tenemos turquesa en grandes cantidades, cuentas de piedra verde, pizarra y otros materiales que nos hablan de esta importancia ritual que tuvo el Nevado de Toluca en la época prehispánica y colonial temprano", señaló Roberto Junco.
De igual manera, en esta segunda exploración un grupo del equipo de buceo de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, contribuyó a localizar algunos elementos en las aguas de la Laguna de Sol, entre ellos la carátula de un reloj de bolsillo, objeto que estaría vinculado a leyendas sobre el lugar.
De acuerdo con el arqueólogo Junco, "el objetivo de los sondeos en la Laguna del Sol era verificar si estas leyendas en torno a un tesoro que depositaron aquí los republicanos españoles es cierta o no. Ya otros buzos habían detectado trozos de relojes, relicarios, etcétera. Nosotros tuvimos la fortuna de ubicar una carátula de reloj, al parecer de las primeras décadas del siglo XX.
"Algunas narraciones refieren que aquí se repartió un tesoro que republicanos españoles trajeron a México a bordo del barco Elvita, que arribó en el puerto de Tampico, se trata de piezas que salieron del Monte de Piedad de Madrid. Otra leyenda cuenta que ladrones del Valle de Toluca se distribuyeron un botín aquí mismo".
Las averiguaciones en distintos archivos ?alrededor de esta línea de investigación? estarán a cargo de la arqueóloga Flor Trejo, de la SAS. En tanto, la carátula de reloj será restaurada por la experta María Luisa Mainou Cervantes, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH.
Finalmente, en lo que respecta a los sondeos en la Laguna de la Luna, se encontraron materiales similares a los localizados en la temporada de 2007, entre ellos: copal y cetros Tláloc (objetos de madera con forma de serpiente), que por cuestiones de conservación no fueron extraídos.
Con información de la Agencia Cultural N22
Distrital Revista
•Equipo subacuático del INAH hizo hallazgos de materiales con más de mil años de antiüedad
Diversos objetos prehispánicos, principalmente restos de cerámica y cuentas de piedra verde, con una antigüedad de mil 300 años, fueron hallados en el cráter del Nevado de Toluca, en el Estado de México, por un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), que ascendieron hace unos días al volcán.
Los materiales encontrados, que datan de los periodos Clásico Tardío (650 y 900 d.C.) y Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), representan los objetos de culto más antiguos encontrados hasta el momento en este espacio de alta montaña, que en el pasado fue usado como un espacio ceremonial.
Luego de una fructífera temporada de exploración en 2007, que derivó en un par de años ocupados en el análisis de los materiales prehispánicos encontrados ese año, una treintena de especialistas desarrollaron durante las últimas dos semanas de noviembre y la primera de diciembre, una segunda temporada de investigación en ese lugar, a cargo del arqueólogo Roberto Junco.
El especialista explicó que para esta ocasión se preparó una temporada integral que abarcó tres ámbitos: excavación, recorrido de superficie y sondeo subacuático en las lagunas del Sol y de la Luna, ubicadas en la cima del volcán también conocido como Xinantécatl, a 4300 metros sobre el nivel del mar.
Roberto Junco, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, detalló que durante las tres semanas que duró la exploración se llevaron a cabo tanto inmersiones en ambas lagunas, así como recorridos de superficie en la zona límite del bosque (a 3,000 msnm) y excavaciones en uno de los bordes del cráter.
Entre los resultados más importantes de estos trabajos, destaca el hallazgo en superficie de restos de figurillas cerámica y cuentas de piedra verde, con una antigüedad de alrededor de 1300 años. "En 2007 localizamos principalmente materiales del Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), en particular en las profundidades de la Laguna de la Luna.
"Por el contrario, ahora en 2010 'considerando que hemos cubierto otros frentes de exploración', hemos podido ir más atrás en lo que respecta a la temporalidad", señaló.
Asimismo, el especialista responsable en dirigir esta segunda fase del Proyecto de Arqueología Subacuática en el Nevado de Toluca, destacó además que con estos nuevos hallazgos se están identificando otros grupos, no sólo mexicas, que usaron este sitio como un espacio ceremonial.
"Se están identificando varios grupos que ascendían el Xinántecatl con fines de culto, lo que se infiere a partir de las características de la cerámica, tenemos tepalcates burdos de tradición otomí y también de origen matlaltzinca", precisó Roberto Junco.
En la más reciente etapa del proyecto de la SAS, colaboraron otra vez expertos que participaron en la temporada de 2007, entre ellos, el arqueólogo de alta montaña de la National Geographic Society, Johan Reinhard; además de los arqueólogos Víctor Arribalzaga, del INAH, y Arturo Montero, de la Universidad Iberoamericana.
Arribalzaga, con el apoyo de alumnos de la carrera de Arqueología de la Universidad Autónoma del Estado de México, en esta ocasión encabezó una excavación en la orilla norte de la Laguna de la Luna. Mientras, Arturo Montero dirigió un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, para explorar un par de sitios, en la zona limítrofe del bosque y en uno de los bordes del cráter conocido como El Mirador.
"Preparamos una temporada integral que abarcaba estos tres ámbitos: excavación, recorrido de superficie y sondeo subacuático, con la intención de entender la montaña como un todo considerando la importancia que tiene para múltiples pueblos del Valle de Toluca hasta el día de hoy. Por ejemplo, incluimos además estudios de arqueología del paisaje por parte de la arqueóloga Silvina Vigliani.
"Como resultado de las excavaciones, y con la colaboración de los colegas Víctor Arribalzaga y Arturo Montero, se ha enriquecido la colección del Nevado de Toluca, de tal manera que ahora también tenemos turquesa en grandes cantidades, cuentas de piedra verde, pizarra y otros materiales que nos hablan de esta importancia ritual que tuvo el Nevado de Toluca en la época prehispánica y colonial temprano", señaló Roberto Junco.
De igual manera, en esta segunda exploración un grupo del equipo de buceo de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, contribuyó a localizar algunos elementos en las aguas de la Laguna de Sol, entre ellos la carátula de un reloj de bolsillo, objeto que estaría vinculado a leyendas sobre el lugar.
De acuerdo con el arqueólogo Junco, "el objetivo de los sondeos en la Laguna del Sol era verificar si estas leyendas en torno a un tesoro que depositaron aquí los republicanos españoles es cierta o no. Ya otros buzos habían detectado trozos de relojes, relicarios, etcétera. Nosotros tuvimos la fortuna de ubicar una carátula de reloj, al parecer de las primeras décadas del siglo XX.
"Algunas narraciones refieren que aquí se repartió un tesoro que republicanos españoles trajeron a México a bordo del barco Elvita, que arribó en el puerto de Tampico, se trata de piezas que salieron del Monte de Piedad de Madrid. Otra leyenda cuenta que ladrones del Valle de Toluca se distribuyeron un botín aquí mismo".
Las averiguaciones en distintos archivos ?alrededor de esta línea de investigación? estarán a cargo de la arqueóloga Flor Trejo, de la SAS. En tanto, la carátula de reloj será restaurada por la experta María Luisa Mainou Cervantes, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH.
Finalmente, en lo que respecta a los sondeos en la Laguna de la Luna, se encontraron materiales similares a los localizados en la temporada de 2007, entre ellos: copal y cetros Tláloc (objetos de madera con forma de serpiente), que por cuestiones de conservación no fueron extraídos.
Con información de la Agencia Cultural N22
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