Ciudad de México / viernes, 19 de noviembre 2010
N22/ Distrital Revista
"Testimonios de una guerra. Fotografía de la Revolución Mexicana", exposición que se presentará simultáneamente en 30 museos del país, a partir de este jueves 18 de noviembre y hasta febrero de 2011, se plantea como una reflexión visual-testimonial "no sobre los revolucionarios, sino sobre los revolucionados", los seres anónimos a quienes les tocó vivir y padecer éste que fue el primer alzamiento social del siglo XX.
El historiador de la imagen John Mraz retoma esta expresión del escritor mexicano Luis González y González, para manifestar el hilo conductor de la exhibición bajo su curaduría y organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) para conmemorar el Centenario de la Revolución.
Durante un recorrido con medios de comunicación en el Museo de El Carmen, Lourdes Herrasti, coordinadora nacional de Museos y Exposiciones del INAH, informó que la muestra está integrada por 146 imágenes captadas de 1910 a 1920 ?casi todas ellas inéditas?, procedentes en su mayoría de la Fototeca Nacional de Instituto, destacando su más reciente adquisición: el Fondo Hoffman-Brehme.
Para la curaduría de Testimonios de una guerra? John Mraz se propuso que esta exposición también revelara el papel: de juez y parte, que los fotógrafos jugaron durante la gesta civil. "Mi principal interés, en términos de contar la Revolución por medio de fotografías, es rescatar la experiencia de la vida cotidiana y brindar una visión de cómo se puede representar este momento histórico sin recurrir necesariamente a los retratos de los caudillos o de otros personajes más conocidos.
"Al mismo tiempo, otra de mis preocupaciones es desmitificar la figura de Agustín Víctor Casasola como 'El fotógrafo de la Revolución', de modo tal que se descubren muchos nombres más que cubrieron la larga guerra civil comprometidos con diferentes facciones", comenta John Mraz, académico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
La exhibición estructurada por la Coordinación de Museos y Exposiciones, se compone de impresiones en blanco y negro, estándar y panorámicas, que proceden de la Fototeca Nacional del INAH, y de otras colecciones, entre ellas de la BUAP, de las universidades Nacional Autónoma de México y Panamericana, del Archivo General de la Nación, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y de Fundación Televisa.
El recorrido visual deja en claro la devastación ocurrida durante una década; se calcula que entre 2.0 y 3.5 millones de mexicanos murieron como consecuencia de la Revolución. Por ejemplo, el público podrá observar tomas de refugiados huyendo de la Ciudad de México durante los hechos de la Decena Trágica.
Otras imágenes del horror también son las filas interminables de personas en espera de comida y agua, el Bosque de Chapultepec talado debido a la escasez de combustibles como el carbón, los verdaderos niños de la Revolución: los huérfanos, así como hombres y mujeres que se vieron impulsados a sobrevivir uniéndose a los diferentes grupos armados.
Con la intención de dar mayor énfasis a la imagen captada, 36 fotografías están acompañadas por ?testimonios? o anécdotas seleccionadas por el investigador John Mraz. En este sentido, sobresale la cita de un general huertista que vio a Francisco Villa "desplomarse" ante la sentencia de su ejecución, posteriormente el "Centauro del Norte" contradijo esta versión aludiendo que "lloraba de rabia" por desconocer los motivos de su condena.
Los núcleos temáticos de la exposición son: El Porfiriato. Del estudio a la calle; El maderismo. Hacia una fotografía de guerra; El zapatismo. Las cámaras surianas. El orozquismo. Los "colorados"; La Decena Trágica y el huertismo. Fotografiar la reacción; La invasión a Veracruz. Milicia e imágenes; El villismo. Un caudillo de la cámara; El convencionismo. Presencia revolucionaria y El constitucionalismo. El registro de la victoria.
Cada uno de estos episodios fue capturado por una gran variedad de fotógrafos entre quienes se pueden citar: Samuel Tinoco, Antonio Garduño, Manuel Ramos, Gerónimo Hernández, Armando Salmerón, Cruz Sánchez, Eduardo Melhado, Ignacio Medrano Sánchez, Jesús H. Abitia, los hermanos Cachú, la agencia de Heliodoro J. Gutiérrez, y en un caso hasta ahora poco conocido, la primera fotógrafa vinculada a este alzamiento, Sara Castrejón.
Al respecto, John Mraz abunda que "la concepción general es que la fotografía de la Revolución fue realizada por los fotoperiodistas, y no, ellos prácticamente no salieron de la Ciudad de México. ¿Quiénes hicieron la fotografía?, yo diría que fueron fotógrafos profesionales pero de provincia.
"Básicamente tenemos fotógrafos de estudio que se vinculan con las diferentes causas, por ejemplo, Cruz Sánchez era zapatista, al igual que Sara Castrejón. Los hermanos Cachú se unieron al villismo. La Revolución no sólo 'jalo' a la gente, también la gente se vio empujada a tomar partido".
Finalmente, Mraz ?autor del libro Fotografiar la Revolución Mexicana. Compromisos e iconos, que publicará en breve el INAH? concluye que el problema para comprender las imágenes de esta guerra, es que la explicación ha tenido un carácter mítico, "que Agustín Víctor Casasola hizo todas esas fotos.
La exhibición de Testimonios de una guerra estará acompañada, en sus 30 sedes, de dos materiales audiovisuales que incluyen documentos filmados en formato de cine durante la Revolución Mexicana. Estos fragmentos (con duración de seis minutos y subtítulos a la usanza de los noticiarios de la época) son propiedad de la Filmoteca de la UNAM y fueron restaurados por el INAH.
También, de manera específica para esta muestra, se integró un programa musical titulado Sonidos de la Revolución, que estará compuesto por 33 pistas de diversos géneros musicales que recrean esa época centenaria.
Para el caso particular del Museo de El Carmen, en la Ciudad de México, se organizó un ciclo de cine en el que destaca la proyección de la trilogía de Fernando de Fuentes sobre la Revolución: El prisionero 13, El compadre Mendoza y Vámonos con Pancho Villa. Cabe mencionar que la reciente remasterización de estas cintas fue resultado de un convenio entre el INAH y la UNAM a través de su Filmoteca.
Otro apoyo para el recorrido de Testimonios de una guerra, en dicho recinto del DF, será el uso de audioguías con pluma interactiva, dispositivo que permitirá disfrutar y tener mayor información sobre los contenidos de la muestra.
Sedes simultáneas de la exposición
1. Museo de El Carmen, Ciudad de México
2. Museo Regional de Aguascalientes
3. Museo Regional de Chiapas
4. Museo Regional de la Laguna, Coahuila
5. Museo Regional de Guanajuato, Alhóndiga de Granaditas
6. Museo Regional de Guadalajara, Jalisco
7. Museo Regional Cuauhnáhuac, Morelos
8. Museo Regional de Nayarit
9. Museo Regional de Nuevo León, Ex Obispado
10. Museo Regional de Puebla
11. Museo Regional de Querétaro
12. Museo Regional Potosino
13. Museo Regional de Sonora
14. Museo Regional de Tlaxcala
15. Museo Regional de Yucatán, Palacio Cantón
16. Museo de la Revolución en la Frontera, Ciudad Juárez
17. Museo Ecatepec, Casa de Morelos, Estado de México
18. Museo Histórico de Acapulco, Fuerte de San Diego
Con información de la Agencia Cultural N22
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viernes, 19 de noviembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Muestran primeras imágenes de túnel bajo templo teotihuacano
Ciudad de México / miércoles, 10 de noviembre 2010
N22/ Distrital Revista
Tierra, arena, polvo y rocas labradas de grandes dimensiones son algunas de las imágenes que mostró el robot "Tlaloque I", en el túnel localizado debajo del Templo de la Serpiente Emplumada en esta zona arqueológica, y en el que se cree podrían estar las tumbas de los antiguos gobernantes.
En rueda de prensa, autoridades y arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentaron aquí este carro-robot, que marca un hito en la historia de las excavaciones arqueológicas en México y en el continente americano.
Este vehículo de cuatro ruedas, equipado con dos cámaras de video llamado así en alusión a los seres mitológicos del Dios Tláloc, recorrió los primeros 35 metros de un túnel por el que nadie había transitado desde hace más de mil 800 años.
Sergio Gómez Chávez, arqueólogo y director del proyecto "Tlalocan: camino bajo la tierra", aseguró que las imágenes que se mostraron constatan estabilidad y hacen factible que en poco tiempo los investigadores entren al conducto prehispánico, construido hace más de dos mil años por los antiguos teotihuacanos para representar el inframundo.
Según el arqueólogo este tipo de robótica se suma a la serie de tecnologías a las que han recurrido los arqueólogos para la investigación del pasaje subterráneo.
Dio a conocer que es la primera vez que se utiliza en México un aparato de estas particulares características para la exploración arqueológica. "Al parecer se había utilizado en Egipto y nosotros como investigadores del INAH somos los primeros en desarrollarlo y usarlo en este país.
Con una inversión de entre 15 mil y 20 mil pesos, "Tlaloque 1" es un vehículo de cuatro ruedas con tracción independiente en cada una, armado con dos cámaras de video una colocada en la parte posterior y la otra al frente, que pueden hacer giros de 360 grados y que son manipuladas a control remoto.
El aparato tiene 30 centímetros de ancho, 50 centímetros de longitud y 20 de altura; cuenta con su propia fuente de iluminación que equivale a dos focos de 70 watts, y transmite las imágenes a un monitor de computadora en el exterior.
De acuerdo con Gómez Chávez, el robot fue diseñado y construido de manera especial para esta exploración por el ingeniero Hugo Armando Guerra Calva, egresado de la carrera de Ingeniería en robótica industrial del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Según el arqueólogo, hace tres meses se planeó el uso de un equipo cuyas características de diseño hicieran factible que pudiera entrar al túnel y proporcionar imágenes del interior del conducto.
Esto, agregó, se hizo a fin de que los arqueólogos pudieran evaluar la viabilidad de acceder físicamente sin riesgo, luego de que el túnel ha permanecido cerrado por miles de años sin que nadie haya ingresado desde entonces.
En una multitudinaria presentación a la prensa, se realizó una prueba donde el robot avanzó 35 metros al interior de dicho túnel sin ningún problema, a través de un reducido espacio entre la bóveda y el relleno colocado por los teotihuacanos.
Según Gómez Chávez, hace 15 días se realizaron las primeras pruebas de manera exitosa y cuyas imágenes fueron importantes para conocer las condiciones en las que se encuentra el interior del túnel luego de que ha permanecido cerrado tantos años.
A decir del arqueólogo, todo el conducto de más de 100 metros de longitud, está excavado con roca de manera perfecta en algunas partes; se ven las marcas de las herramientas con las que los teotihuacanos los hicieron, incluso algunas de ellas se muestran pigmentadas.
Asimismo, señaló que el techo del túnel es abovedado y al menos la parte que recorrió el robot se observa estable, "lo que nos da muchas posibilidades de que en las próximas semanas podamos entrar físicamente para explorarlo".
Explicó que para entrar físicamente al conducto se tendrán que realizar algunas excavaciones para despejar la entrada de apenas 25 centímetros de altura, misma que se halla entre el techo y la parte azolvada.
"Estamos calculando que para finales de este mes o principios de diciembre, habremos quitado una parte de la tierra que está bloqueando el acceso y entonces podamos ingresar", dijo Gómez Chávez.
Con la ayuda de "Tlaloque 1" se pudo observar con mayor detalle que en dicho túnel se muestran grandes piedras labradas, al parecer esculturas o rocas perfectamente talladas, de grandes dimensiones y peso que fueron introducidas por los teotihuacanos para cerrar el acceso entre el año 200 y 250 después de Cristo.
Dicho túnel fue descubierto a finales del 2003 por los arqueólogos Sergio Gómez y Julie Gazzola, y la exploración ha requerido de varios años de planeación y de gestión de recursos, a fin de utilizar la más alta tecnología.
Cabe mencionar que en esta investigación se ha utilizado un scanner láser, dispositivo de gran resolución facilitado por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, que permite hacer el registro tridimensional de los hallazgos arqueológicos.
Con información de Notimex
N22/ Distrital Revista
Tierra, arena, polvo y rocas labradas de grandes dimensiones son algunas de las imágenes que mostró el robot "Tlaloque I", en el túnel localizado debajo del Templo de la Serpiente Emplumada en esta zona arqueológica, y en el que se cree podrían estar las tumbas de los antiguos gobernantes.
En rueda de prensa, autoridades y arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentaron aquí este carro-robot, que marca un hito en la historia de las excavaciones arqueológicas en México y en el continente americano.
Este vehículo de cuatro ruedas, equipado con dos cámaras de video llamado así en alusión a los seres mitológicos del Dios Tláloc, recorrió los primeros 35 metros de un túnel por el que nadie había transitado desde hace más de mil 800 años.
Sergio Gómez Chávez, arqueólogo y director del proyecto "Tlalocan: camino bajo la tierra", aseguró que las imágenes que se mostraron constatan estabilidad y hacen factible que en poco tiempo los investigadores entren al conducto prehispánico, construido hace más de dos mil años por los antiguos teotihuacanos para representar el inframundo.
Según el arqueólogo este tipo de robótica se suma a la serie de tecnologías a las que han recurrido los arqueólogos para la investigación del pasaje subterráneo.
Dio a conocer que es la primera vez que se utiliza en México un aparato de estas particulares características para la exploración arqueológica. "Al parecer se había utilizado en Egipto y nosotros como investigadores del INAH somos los primeros en desarrollarlo y usarlo en este país.
Con una inversión de entre 15 mil y 20 mil pesos, "Tlaloque 1" es un vehículo de cuatro ruedas con tracción independiente en cada una, armado con dos cámaras de video una colocada en la parte posterior y la otra al frente, que pueden hacer giros de 360 grados y que son manipuladas a control remoto.
El aparato tiene 30 centímetros de ancho, 50 centímetros de longitud y 20 de altura; cuenta con su propia fuente de iluminación que equivale a dos focos de 70 watts, y transmite las imágenes a un monitor de computadora en el exterior.
De acuerdo con Gómez Chávez, el robot fue diseñado y construido de manera especial para esta exploración por el ingeniero Hugo Armando Guerra Calva, egresado de la carrera de Ingeniería en robótica industrial del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Según el arqueólogo, hace tres meses se planeó el uso de un equipo cuyas características de diseño hicieran factible que pudiera entrar al túnel y proporcionar imágenes del interior del conducto.
Esto, agregó, se hizo a fin de que los arqueólogos pudieran evaluar la viabilidad de acceder físicamente sin riesgo, luego de que el túnel ha permanecido cerrado por miles de años sin que nadie haya ingresado desde entonces.
En una multitudinaria presentación a la prensa, se realizó una prueba donde el robot avanzó 35 metros al interior de dicho túnel sin ningún problema, a través de un reducido espacio entre la bóveda y el relleno colocado por los teotihuacanos.
Según Gómez Chávez, hace 15 días se realizaron las primeras pruebas de manera exitosa y cuyas imágenes fueron importantes para conocer las condiciones en las que se encuentra el interior del túnel luego de que ha permanecido cerrado tantos años.
A decir del arqueólogo, todo el conducto de más de 100 metros de longitud, está excavado con roca de manera perfecta en algunas partes; se ven las marcas de las herramientas con las que los teotihuacanos los hicieron, incluso algunas de ellas se muestran pigmentadas.
Asimismo, señaló que el techo del túnel es abovedado y al menos la parte que recorrió el robot se observa estable, "lo que nos da muchas posibilidades de que en las próximas semanas podamos entrar físicamente para explorarlo".
Explicó que para entrar físicamente al conducto se tendrán que realizar algunas excavaciones para despejar la entrada de apenas 25 centímetros de altura, misma que se halla entre el techo y la parte azolvada.
"Estamos calculando que para finales de este mes o principios de diciembre, habremos quitado una parte de la tierra que está bloqueando el acceso y entonces podamos ingresar", dijo Gómez Chávez.
Con la ayuda de "Tlaloque 1" se pudo observar con mayor detalle que en dicho túnel se muestran grandes piedras labradas, al parecer esculturas o rocas perfectamente talladas, de grandes dimensiones y peso que fueron introducidas por los teotihuacanos para cerrar el acceso entre el año 200 y 250 después de Cristo.
Dicho túnel fue descubierto a finales del 2003 por los arqueólogos Sergio Gómez y Julie Gazzola, y la exploración ha requerido de varios años de planeación y de gestión de recursos, a fin de utilizar la más alta tecnología.
Cabe mencionar que en esta investigación se ha utilizado un scanner láser, dispositivo de gran resolución facilitado por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, que permite hacer el registro tridimensional de los hallazgos arqueológicos.
Con información de Notimex
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