Ciudad de México/ martes, 01 de marzo 2011
Revista Distrital
En 1859, Carlos Darwin publicó "El origen de las especies", un libro que transformó la percepción del mundo en relación al desarrollo de la vida en la Tierra.
Pero desde entonces, los científicos se han preguntado si los humanos se han sustraído de alguna forma del poder de la selección natural.
No hay duda de que los humanos son una especie única en el reino animal. Hemos desarrollado tecnologías que nos han permitido resguardarnos de la furia del medio ambiente, como ninguna otra especie ha podido.
Mientras los osos polares desarrollaron una piel peluda, así como capas de grasa para resistir los embates del frío del Ártico, los humanos pueden desollar a los osos y usar la piel para cubrirse del frío.
¿Significa esto que, en un momento dado, los avances tecnológicos comenzaron a impedir nuestra evolución?
Respuesta en los genes
Al descifrar la secuencia del genoma humano, los científicos han logrado encontrar pistas para responder a esta pregunta.
Por medio de la comparación genética, los investigadores pueden determinar las diferencias entre los seres humanos y cuánto hemos evolucionado.
El color de la piel es el ejemplo más obvio, pero hay otros, como el metabolismo, que ha cambiado para permitirnos digerir alimentos que antes no se podían comer.
El ejemplo más obvio es el de la lactosa, el azúcar que contiene la leche. Unos 10 mil años atrás, antes de que los humanos desarrollaran la agricultura y la ganadería, nadie podía digerirla más allá de los primeros años de edad.
Pero, hoy en día, los niveles de tolerancia de la lactosa en diferentes partes del mundo ofrecen pistas sobre las diferencias en el desarrollo de la agropecuaria en diferentes partes del mundo.
Mientras que el 99% de los irlandeses, por ejemplo, la toleran, en el sudeste asiático, donde hay muy poca tradición agrícola, la tasa es de menos del 5%.
"Somos récords vivientes de nuestro pasado", señaló el doctor Pardis Sabeti, geneticista de la Universidad de Harvard. "Podemos mirar el ADN de diferentes individuos y tener una idea de cómo han llegado a ser lo que son".
O sea que es claro que la tecnología no nos impidió evolucionar en el pasado.
¿Qué pasa en la actualidad?
Por su parte, el Profesor Steve Jones, un geneticista del University College London, recordó que "en tiempos de Shakespeare, sólo uno de cada tres niños llegaba a los 21 años".
"Todas esas muertes eran materia prima para la selección natural. Muchos de esos niños morían por los genes que portaban, pero hoy en día cerca del 99% de los niños nacidos aquí sobreviven a esa edad", señaló Jones.
La gran mayoría de los avances tecnológicos que protegen al ser humano de su entorno son producto del último siglo. ¿En el mundo en desarrollo, sobre qué base podría actuar la selección natural?
"La selección natural, si no se ha detenido, al menos se ha frenado", dice Jones.
En los países en desarrollo, casi todo el mundo vive suficiente tiempo como para pasar sus genes a otra generación, aunque muchos optan por no hacerlo.
Algunas personas tienen tres hijos, otras no tienen ninguno, de manera que la selección natural podría también actuar de otras formas.
Seres más gordos
El hecho de que mucha gente en el mundo en desarrollo escoja no pasar sus genes a otras generaciones, ha llevado al biólogo Stephem Stearns a mirar el proceso de evolución en la actualidad de una forma completamente radical.
Stearns investigó la historia médica de miles de mujeres, como parte de un estudio de largo plazo en un pequeño pueblo de Massachusetts, llamado Framingham.
La investigación abarca varias décadas a partir de los años 50 y busca determinar qué genes está pasando la población que tiene hijos, y cómo eso se refleja en la población como un todo.
"Lo que hemos encontrado es que la selección natural parece operar en este caso llevando a que la población sea más baja de estatura y con más peso", mencionó Stephen Stearns.
Aclaró que esto no fue resultado de que la gente comiera más y destacó que no hay evidencias de que la tendencia continuará indefinidamente.
Se trata de cambios muy pequeños y pausados, similares a los resaltados en los estudios de Darwin.
"Creo que el mensaje principal del estudio de Framingham es que nuestra evolución continúa, que los fenómenos biológicos van a cambiar como producto de la cultura y simplemente no lo vemos porque estamos en medio de ese proceso en la actualidad", dijo Stearns.
La tecnología puede haber detenido algunas fuerzas evolutivas como las enfermedades, pero eso no significa que los humanos han dejado de evolucionar.
Por el contrario, en un mundo globalizado, con rápidos avances médicos y genéticos y con mayor poder de los seres humanos para determinar su futuro, factores más poderosos podrían jugar un papel importante.
El curso de nuestra evolución futura va a ser decidida tanto por la naturaleza como por nosotros mismos. Puede ser que nuestra evolución dependa menos de cómo el mundo nos cambia y más de nuestra gran habilidad para cambiar al mundo.
Con información de BBC Mundo
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martes, 1 de marzo de 2011
miércoles, 6 de octubre de 2010
Fósil de pingüino gigante en Perú ofrece claves sobre evolución
Ciudad de México / miércoles, 06 de octubre 2010
N22/ Distrital Revista
LIMA, Perú.- Un grupo de paleontólogos descubrió plumas y escamas de un pingüino gigante fosilizado en la costa central de Perú, que podrían ofrecer información sobre el período eoceno y sobre cómo la especie evolucionó desde su estado primitivo a su forma actual.
"Sin duda, este es el espécimen más completo que existe de los pingüinos antiguos", dijo Rodolfo Salas-Gismondi, líder del equipo de paleontólogos y jefe del Museo de Historia Nacional de la Universidad de San Marcos, en Lima.
Los expertos dijeron que los restos tienen 36 millones de años de antigüedad y bautizaron al animal como "Inkayacu paracasensis", que significa "emperador del agua" en la lengua aborigen quechua.
Según Salas-Gismondi, el esqueleto fosilizado, que está casi intacto, permite a los científicos entender la anatomía de los primeros pingüinos. El color de los restos sugiere que los animales en un principio no fueron blancos y negros.
"Las plumas que encontramos son de un marrón rojizo. (El animal) fue bastante grande y vivió en un período en el que el planeta era muy cálido, a diferencia de los pingüinos de hoy. Este espécimen es muy importante para entender la evolución de los pingüinos modernos", afirmó Salas-Gismondi.
Con una altura estimada de 1,5 metros, la antigua versión del ave marina deja pequeño al pingüino emperador, la mayor de las especies modernas.
Un joven investigador descubrió por primera vez los restos en el 2006, cuando estaba estudiando los hábitos del animal en la Reserva Nacional de Paracas, ubicada a 280 kilómetros al sur de Lima.
Salas-Gismondi, que lideró una excavación en el 2007, dice que el esqueleto fue preservado debajo de una capa protectora de sedimento, en un ambiente anaeróbico, cuando las temperaturas mundiales registraban niveles récord.
Previamente, cerca de Paracas se encontró un diente de ballena prehistórica y un cartílago de tiburón de millones de años de antigüedad.
"Fue un momento realmente increíble ver algo así por primera vez", sostuvo Salas-Gismondi.
Los hallazgos fueron revelados en la edición de Science del 30 de septiembre.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Reuters
N22/ Distrital Revista
LIMA, Perú.- Un grupo de paleontólogos descubrió plumas y escamas de un pingüino gigante fosilizado en la costa central de Perú, que podrían ofrecer información sobre el período eoceno y sobre cómo la especie evolucionó desde su estado primitivo a su forma actual.
"Sin duda, este es el espécimen más completo que existe de los pingüinos antiguos", dijo Rodolfo Salas-Gismondi, líder del equipo de paleontólogos y jefe del Museo de Historia Nacional de la Universidad de San Marcos, en Lima.
Los expertos dijeron que los restos tienen 36 millones de años de antigüedad y bautizaron al animal como "Inkayacu paracasensis", que significa "emperador del agua" en la lengua aborigen quechua.
Según Salas-Gismondi, el esqueleto fosilizado, que está casi intacto, permite a los científicos entender la anatomía de los primeros pingüinos. El color de los restos sugiere que los animales en un principio no fueron blancos y negros.
"Las plumas que encontramos son de un marrón rojizo. (El animal) fue bastante grande y vivió en un período en el que el planeta era muy cálido, a diferencia de los pingüinos de hoy. Este espécimen es muy importante para entender la evolución de los pingüinos modernos", afirmó Salas-Gismondi.
Con una altura estimada de 1,5 metros, la antigua versión del ave marina deja pequeño al pingüino emperador, la mayor de las especies modernas.
Un joven investigador descubrió por primera vez los restos en el 2006, cuando estaba estudiando los hábitos del animal en la Reserva Nacional de Paracas, ubicada a 280 kilómetros al sur de Lima.
Salas-Gismondi, que lideró una excavación en el 2007, dice que el esqueleto fue preservado debajo de una capa protectora de sedimento, en un ambiente anaeróbico, cuando las temperaturas mundiales registraban niveles récord.
Previamente, cerca de Paracas se encontró un diente de ballena prehistórica y un cartílago de tiburón de millones de años de antigüedad.
"Fue un momento realmente increíble ver algo así por primera vez", sostuvo Salas-Gismondi.
Los hallazgos fueron revelados en la edición de Science del 30 de septiembre.
Con información de la Agencia Cultural N22 y Reuters
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